La relación entre la Wehrmacht (el ejército regular alemán) y las SS (la organización paramilitar e ideológica del partido nazi) fue una bomba de tiempo de desconfianza, desprecio mutuo y rivalidad institucional.
Mientras que la Wehrmacht se consideraba a sí misma la heredera de la prestigiosa y aristocrática tradición militar prusiana, veía a las SS como un «ejército político» de fanáticos advenedizos, arrogantes y brutales. Por su parte, las SS consideraban que los generales de la Wehrmacht eran anticuados, elitistas y carentes del fervor ideológico necesario para ganar la guerra. Esta animadversión escaló a niveles inimaginables al final del conflicto, llegando al punto en que ambas facciones se enfrentaron a tiros en el campo de batalla.
El choque más famoso, dramático y surrealista entre ambos bandos ocurrió el 5 de mayo de 1945: La Batalla por el Castillo de Itter, en los Alpes austríacos. Es conocida históricamente como «la batalla más extraña de la Segunda Guerra Mundial», ya que soldados de la Wehrmacht y el ejército estadounidense lucharon codo con codo contra las Waffen-SS.
El detonante: ¿Qué provocó el enfrentamiento?
El Castillo de Itter funcionaba como una prisión de alta seguridad dependiente del campo de concentración de Dachau, destinada a albergar a prisioneros franceses de altísimo valor político y militar (ex-primeros ministros, generales y figuras públicas).
A finales de abril de 1945, con el suicidio de Hitler y el colapso del Tercer Reich, el comandante de la prisión y sus guardias de las SS huyeron. Los prisioneros franceses tomaron el control del castillo y se armaron con los fusiles abandonados, pero sabían que estaban en peligro de muerte: los alrededores estaban infestados de unidades de las Waffen-SS (específicamente de la 17.ª División de Granaderos Panzer), que andaban ejecutando de forma sumaria a cualquier prisionero, desertor o civil que consideraran «derrotista».
Desesperados, los presos enviaron mensajeros en busca de ayuda. Uno de ellos contactó a la resistencia austríaca en el pueblo de Wörgl, quienes a su vez cooperaban en secreto con un desencantado oficial de la Wehrmacht. Este oficial decidió aliarse con un pequeño destacamento de tanques estadounidenses que acababa de llegar a la zona para acudir al rescate del castillo antes de que las SS masacraran a los cautivos.
Los Protagonistas de la Coalición
Para entender la magnitud del evento, vale la pena analizar a los hombres clave que lideraron la defensa del castillo frente al asedio fanático de las SS:

Mayor Josef «Sepp» Gangl
Mayor de la Wehrmacht.
Rasgos: Militar veterano, altamente condecorado en el Frente Oriental y Normandía. Pragmático, honorable y profundamente desencantado del nazismo al ver la destrucción inútil de su país. Decidió salvar vidas uniéndose a la resistencia austríaca.
Destino: Murió como un héroe durante la batalla, alcanzado por un francotirador de las SS mientras intentaba poner a salvo a un político francés.

Capitán John C. «Jack» Lee Jr.
Capitán del Ejército de EE. UU. (23.º Batallón de Tanques).
Rasgos: El clásico oficial estadounidense: rudo, directo, fumador de puros y con una tremenda iniciativa táctica. No le importó aliarse con el enemigo tradicional (la Wehrmacht) si eso servía para cumplir la misión de rescate.
Destino: Sobrevivió y lideró la defensa táctica del castillo con solo un puñado de hombres y un tanque Sherman.

Kurt-Siegfried Schrader
Capitán (Hauptsturmführer) de las Waffen-SS.
Rasgos: Un caso excepcional. Era un oficial de las SS que se estaba recuperando de unas heridas cerca del castillo y había entablado amistad con los prisioneros franceses. Completamente desilusionado del régimen, en lugar de unirse a los atacantes, decidió quedarse a defender el castillo aportando su conocimiento táctico.
Destino: Sobrevivió y los prisioneros testificaron a su favor tras la guerra para evitar que fuera procesado con el resto de las SS.

Jean Borotra
Civil francés (Prisionero en el castillo Itter).
Rasgos: Famoso tenista profesional antes de la guerra (ganador de Grand Slam). Audaz, atlético, carismático y con un valor temerario.
Destino: Durante el peor momento del asedio, se ofreció a saltar el muro del castillo disfrazado, evadir las líneas de las SS corriendo por el bosque y guiar a los refuerzos estadounidenses que venían en camino.

Oberführer Georg Bochmann
Del otro bando se encontraba el Oberführer Georg Bochmann, comandante de los elementos de la 17.ª División de las Waffen-SS; un líder implacable y fanático que representaba la facción más radical del nazismo, decidido a tomar el castillo y pasar por las armas a los «traidores» y prisioneros.
¿Cómo se resolvió el conflicto?
La mañana del 5 de mayo, una fuerza de entre 100 y 150 soldados de las Waffen-SS lanzó un asalto masivo contra el castillo apoyados por fuego de cañones antiaéreos. La defensa fue desesperada: el único tanque Sherman de los aliados (Besotten Jenny) fue destruido, las municiones comenzaron a escasear y los propios políticos y generales franceses tuvieron que empuñar fusiles para defender los muros junto a los soldados estadounidenses y los desertores de la Wehrmacht, quienes combatían portando brazaletes negros para no ser confundidos con el enemigo.
Cuando la situación parecía perdida y las SS se preparaban para derribar la puerta principal, la audaz jugada del tenista Jean Borotra dio sus frutos. Borotra logró contactar con el 142.º Regimiento de Infantería de EE. UU., que envió una columna de rescate blindada inmediatamente.
Alrededor del mediodía, los refuerzos irrumpieron en la zona, barriendo las posiciones de las SS y capturando a cerca de un centenar de atacantes. El castillo fue liberado, los prisioneros resultaron ilesos y la extraña alianza logró su cometido, dejando grabado en la historia el día en que la Wehrmacht y las SS se destruyeron mutuamente.
Este Video explicativo sobre la Batalla del Castillo de Itter ofrece una crónica visual detallada del combate y profundiza en el trasfondo de esta insólita alianza militar al cierre del conflicto global.


